Elementos traducidos en impulsos. DIARIO DE JEREZ. XXIV Festival de Jerez.

Elementos traducidos en impulsos / MANUEL ARANDA

JUAN GARRIDO 07 Marzo, 2020

La Sala Paúl cerraba ayer sus puertas hasta la próxima edición del Festival tras el espectáculo presentado por Cristina Aguilera, bailaora granadina que mostró un nivel destacado en ‘De agua, plata y tierra’. Ya no solo brilló en el baile, con una carga dramática importante, sino que además habría que aplaudirla por la idea.

De forma cuidada y elegante expresa un mensaje basado en la fuerza de tres elementos que marcan sus pasos hacia una nueva etapa en la que firmeza, el resplandor y la libertad tienen notable presencia. Cristina ha paseado, a pesar de su corta edad (nace en 1992), por escenarios de múltiples países del mundo, creciendo con entereza a base de esfuerzo y preparación. No en vano se ha hecho con importantes premios en los últimos años que la avalan como un nombre a tener en cuenta en el baile de hoy día. La bailaora ha apostado para esta ocasión a caballo ganador contando con un trío de cante de primera. La voz rajada de Miguel Lavi, los bajos imposibles de Pepe de Pura y la potencia de Antonio Campos hacen de la obra un pasatiempo gozoso. Y para estos tres tenores, la guitarra de ensueño de Juan Requena que exprime la emoción de Cristina en sus momentos más interpretativos.

La protagonista alude a una mirada al interior del ser que busca en la plata, la tierra y el agua el camino para el propio reencuentro. Es Antonio Campos quien da la bienvenida con el ‘Romance de las Monjas’ mientras Cristina vence a los obstáculos expresándose por tarantos y tangos. Sus movimientos son frágiles y delicados, como la plata.

Requena alimenta las transiciones con un toque reluciente. Su nivel es insuperable. Pepe de Pura pone voz al poema ‘Por la mar chica del puerto’ de Manuel Alcántara, dejando paso a la trágica seguriya de Miguel Lavi en la que la bailaora evidencia su solidez terrenal. El último número corresponde al agua, plena de frescura y atrevimiento. Se gusta con bata de cola y mantón, pero vuelve instantes después a vestir airosa superando con creces los elementos que se traducen en impulsos.

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